lunes, 17 de junio de 2013

Los posibles escenarios de la sentencia de La Haya en la demanda marítima peruana


Los posibles escenarios de la sentencia de La Haya en la demanda marítima

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El primer tema será definir si hay un tratado de límites marítimos como asegura Chile. A partir de allí la Corte tiene amplia potestad de determinar la línea de frontera. Todos concuerdan en que sí nos reconocerá el triángulo externo.

A pocas semanas de conocerse la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo marítimo con Chile, las cancillerías de ambos países no pueden dejar de evaluar los posibles escenarios que tendrá la resolución. La jurisprudencia del tribunal en casos similares hace presumir que los magistrados no concederán a ninguno el íntegro de su pedido. 

Al finalizar la audiencia pública ante la Corte en diciembre pasado, Perú reiteró sus dos solicitudes: que, ante la inexistencia de un tratado de límites marítimos con Chile, la Corte determine la línea de frontera desde el punto Concordia y según la equidistancia, y que reconozca y declare los derechos soberanos exclusivos en el área marítima de 200 millas, conocida como el "triángulo externo".
De esta manera, nuestro país reclama un espacio marítimo de 66,680 kilómetros cuadrados que Chile no quiere reconocer respaldándose en una versión según la cual ya existe un tratado marítimo que establece la frontera mediante la línea del paralelo.
A estas alturas del proceso, el Comité de Redacción ya debe haber elaborado el texto del fallo, el cual es discutido, párrafo por párrafo, por los jueces de la Corte en sesiones reservadas.
Finalmente, se redacta el documento final, que es el texto resolutivo del fallo, que se refiere de forma independiente a cada uno de los pedidos, los que se votan por separado.
Sobre el tratado
Los magistrados deben decidir primero si los acuerdos pesqueros de 1952 y 1954 constituyen un Tratado de Límites, como afirma Chile. De ser así, ganaría la posición chilena y se pasa al siguiente punto.
Sin embargo, el tribunal puede señalar que un tratado de límites marítimos debe ser explícito y constar la voluntad de las partes, como ya lo hizo en la sentencia dictada sobre el caso Nicaragua-Honduras en el 2007. Esto fue ratificado el año pasado en su sentencia en el caso Colombia-Nicaragua.
Frente a este fallo la Corte tendría que definir cuál será la frontera marítima entre Perú y Chile. La gran incógnita es cómo será la línea limítrofe que señale el tribunal.
Perú ha solicitado que la Corte determine la frontera marítima siguiendo el principio de la equidistancia, pero  ello dependerá de la evaluación de los magistrados. La jurisprudencia del tribunal muestra que en ninguno de los casos se ha concedido el íntegro del pedido. 
Por ejemplo, en el caso Nicaragua-Honduras, el primero pidió que la Corte defina la línea por la bisectriz, mientras que el segundo país demandaba usar el paralelo. Al final, los jueces optaron por una solución mixta, en la que se tomaron en cuenta los puntos de equidistancia en una zona y  las islas para otra.
Asimismo, en el proceso seguido entre Nicaragua y Colombia, la Corte también optó por la equidistancia, trazando primero una línea provisional, a la que aplicó luego el Test de Desproporcionalidad que evalúa las costas relevantes, que toma en cuenta si hay islas, entre otros aspectos geográficos, a fin de evitar un resultado inequitativo.
En nuestro caso, no hay puntos geográficos relevantes, pero la Corte puede tener una solución distinta y creativa. 
el triángulo externo
Los escenarios del fallo que barajan los expertos son muchos. Una posibilidad es que la Corte aplique la equidistancia hasta las 12 millas, que no estaban incluidas en los acuerdos pesqueros de los años 50, y a partir de allí reconozca el paralelo; otra opción es que se resuelva por una solución mixta en la que se intercale el paralelo y la equidistancia. A partir de allí, hay múltiples posibilidades.
En lo que casi todos concuerdan es en que los magistrados nos reconocerán los derechos exclusivos y soberanos de los 28,365 kilómetros cuadrados que comprende el "triángulo externo".
Este tema es independiente a la decisión de la Corte sobre la existencia o no de un tratado de límites, pues no está comprendido en las 200 millas que Chile reclama como suyas, tal como lo reconocieron sus abogados en las audiencias de diciembre en La Haya. 
El abogado de la parte chilena, David Colson, ha admitido que para ellos esa zona es altamar. Precisó que así ha sido siempre y lo será en el futuro, y que Chile no hace ningún reclamo jurisdiccional sobre ella.
Esto podría quedar definido en julio con el fallo de la corte, tras lo cual Perú y Chile deberán ponerse de acuerdo para concretar los temas administrativos para adecuarse a la sentencia. 
Zona rica en anchoveta
El profesor de la Universidad Agraria La Molina, Luis Icochea, explicó que la zona marítima que Perú reclama ante la Corte de La Haya es un área clave, donde existen anchoveta y jurel, entre otras especies marinas.
Refirió que el mar del sur del país es rico especialmente en anchoveta. Indicó que tras el crucero realizado en octubre pasado, Imarpe estimó una existencia de alrededor 2 millones 100 mil toneladas, de las que ahora solo quedarían 500 mil. El resto emigró hacia Chile.  
Asimismo, Icochea manifestó que en estas áreas también hay pota y perico, aunque la pesca en la zona limítrofe con Chile se da en menor cantidad. 

Hace tres meses medios chilenos advirtieron que el grupo pesquero de Chile mostró su preocupación porque si su país pierde en La Haya están en riesgo entre 270 y 320 mil toneladas de jurel y anchoveta. 
Claves
Se espera que en cualquier momento la Corte de La Haya convoque a los agentes para la lectura de la sentencia, que podría dictarse en los primeros días de julio, en el marco de la audiencia pública del caso Japón-Australia sobre pesca de ballenas. 
Aún se está evaluando si la canciller Eda Rivas viajará a La Haya o escuchará la sentencia desde Torre Tagle. 
Tras la lectura del fallo, nuestro agente, Allan Wagner, vendrá a Lima para reunirse con el Presidente.