sábado, 26 de marzo de 2011

.¿Intentaron matar a Lenin los británicos?


El complot de Lockart siempre fue negado por los británicos pero dado como un hecho por los rusos.
Hace casi medio siglo, el Reino Unido fue acusado de organizar un operativo para matar a Vladimir Lenin y poner fin a su naciente gobierno socialista. El gobierno británico de la época desestimó la historia diciendo que no era más que mera propaganda soviética. Pero nueva evidencia indica que quizás era cierto.
Por décadas, lo que llegó a conocerse como "el complot de Lockhart" ha estado grabado en los anales de los archivos soviéticos, ha sido enseñado en las escuelas y hasta ilustrado en películas.
A principios de 1918, en los meses finales de la Primera Guerra Mundial, el nuevo gobierno bolchevique de Rusia estaba en negociaciones con Alemania para un acuerdo de paz y retiraba a sus exhaustas tropas del frente de batalla.
Esto no le agradó a Londres. La iniciativa le permitiría a Berlín, que libraba una guerra en dos frentes, reforzar su contingente militar en el occidente.

Decididos a meter a Rusia de nuevo en la guerra y en el bando aliado, los británicos despacharon a un joven de treinta años para que fuera su representante en Moscú.
Su nombre era Robert Bruce Lockhart.
Contra los bolcheviques
Lockhart amaba el vino, las mujeres y el deporte.
Lockhart, un escocés, era un llamativo personaje. Famoso por su amor por el vino, las mujeres y el deporte, Lockhart se ufanaba de ser capaz de leer cinco libros a la vez.
Inicialmente pareció que había fracasado en su misión pues, en marzo de 1918, los soviéticos firmaron el tratado de paz de Brest-Litovsk con Alemania, dando por terminadas así las esperanzas de que volvieran a unirse a los aliados en la guerra.
Sin embargo, Lockhart no iba a cejar.
Pero, ahora, su atención estaba centrada en derrocar al gobierno bolchevique para reemplazarlo con otro que quisiera apuntarse otra vez en la guerra con Alemania.
Ciertos documentos demuestran que, en junio, Lockhart le pidió fondos a Londres para financiar varias organizaciones opositoras a los bolcheviques, en Moscú.
Esta carta, con el rótulo de "urgente", fue enviada desde la cancillería hasta la tesorería, con recomendación de que se aprobara.
ContrarrevoluciónCronología1914 Estalla la I Guerra Mundial entre los Aliados (28 países, entre ellos Francia, Rusia y el Reino Unido) y los Poderes Centrales (Imperio Austrohúngaro, Otomano y Alemán)
1917 Una revolución popular liderada por los bolsheviques lleva a la abdicación del zar y el derrocamiento de su gobierno
1918 La I Guerra Mundial finaliza; El zar Nicolás es ejecutado; estalla una Guerra Civil Rusa en la que el Ejército Rojo de Lenin eventualmente vence al Ejército Blanco (o anticomunistas), quienes contaron con la ayuda de varios gobiernos extranjeros
A fines de mayo, el Reino Unido decidió enviar un pequeño destacamento militar a Arcángel, en el norte de Rusia.
La línea oficial era que las tropas iban a tratar de impedir que miles de toneladas de equipo militar británico, proporcionado a los rusos, cayera en manos de los alemanes.
En el verano de 1918, Lockhart envió un telegrama a Londres, tras una reunión con un opositor a los bolcheviques de apellido Savinkov.
Aquél decía: "Propuestas Savinkov contrarrevolución. Plan contempla cómo, con la intervención de los aliados, barones bolcheviques serán asesinados y se formará una dictadura militar".
Bajo el texto del telegrama, hay una nota con las iniciales de Lord Curzon, quien era un miembro del gabinete de guerra británico.
La apostilla reza: "Los métodos de Savinkov son drásticos, aunque si tienen éxito serán probablemente efectivos. Pero nada podemos hacer hasta que no se llegue a acuerdo sobre la intervención".
As de espías
A Reilly le llamaban el As de Espías, y hay quienes piensan que fue el James Bond original.
Mientras tanto, Lockhart había hecho dupla con otro llamativo personaje.
Sydney Reilly, un ruso cuyo nombre original era Rosenbloom, era un empresario exuberante que acababa de comenzar a trabajar para los servicios secretos británicos.
Se le conocía como el "As de espías", famoso personaje de novelas de acción, incluso se le atribuye haber sido la inspiración para el James Bond de Ian Fleming.
Sin embargo, él y Lockhart iban a sufrir un shock.
Al fin del verano de 1918, Lenin sufría un atentado en Moscú. El dirigente recibió dos disparos a boca de jarro de parte de una mujer rusa.
La policía secreta de los bolcheviques, la Cheka, arrestó a Bruce Lockhart pocas horas más tarde, y lo llevó al Kremlin para interrogarlo.
Reilly escapó de las garras de la Checka en esa ocasión, pero años más tarde, fue abatido a tiros después de haber sido tentado a volver a Rusia.
De acuerdo con los archivos de la Cheka, Lockhart confesó ser parte de una conspiración propuesta por Londres para asesinar a Lenin y derrocar al gobierno bolchevique.
No obstante, a principios de octubre de 1918, Lockhart fue liberado en un intercambio por su homólogo ruso en Londres.
"Económico con la verdad"
El hallazgo de una carta que escribió el hijo de Lockhart revivió la polémica.
En su éxito de tirada "Memorias de un agente británico", publicado en los '30, Lockhart insistió en que no había tenido participación en ningún intento de matar a Lenin o de derrocar al gobierno bolchevique.
En vez de eso, Lockhart alegó que el pintoresco "As de espías" fue quien ideó los planes para un golpe.
Agregó también que él tenía muy poco que ver con Reilly, de quien algunos afirmaban que se hallaba fuera de control.
Sin embargo, una carta escrita por hijo de Lockhart, Robin, fue encontrada en archivos de Estados Unidos, e insinúa que el primero estaba siendo algo "económico con la verdad"
"Si el asunto de la relación de mi padre con Reilly aún le preocupa a alguien en la cancillería, está claro en su libro "Memorias de un agente británico" que una vez que se decidió la intervención en 1918, él le dio su apoyo activo al movimiento contrarrevolucionario con el cual Reilly estaba trabajando en estrecho contacto.
"Mi propio padre me dejó bien en claro que había colaborado con Reilly en una relación más cercana de la que reconocía públicamente...".
Verdad fingidaEl hombre que encontró la carta, el profesor Robert Service, cree que la única forma de establecer la verdad es teniendo total acceso a los archivos de esa época.
Pero, más de 90 años más tarde, el gobierno británico continúa manteniendo muchos de ellos bajo confidencialidad.
Todo, en la opinión de Service, para mantener el mito de que las conspiraciones al estilo de Lockhart nunca han contado -ni podrían contar- con la anuencia de Londres.
"La política de los servicios de inteligencia británicos en la actualidad se opone abiertamente a socavar gobiernos extranjeros o asesinar líderes políticos extranjeros", afirma.
"Me imagino que lo que piensan las autoridades es que se debe pretender que así era siempre, que los británicos siempre han jugado limpio".
Y remacha: "Los británicos no siempre han jugado limpio. Se han ensuciado como todo el resto".