martes, 14 de diciembre de 2010

100 años después... ¿qué se consiguió?


México está celebrando el Centenario de su Revolución, una lucha que empezó pretendiendo el derrocamiento de un líder que se aferró al poder durante más de treinta años y culminó, una década más tarde, habiendo transformado políticamente al país más norteño de Latinoamérica.
Aunque la revolución no fue homogénea -más bien un conjunto de pequeñas revoluciones y conflictos internos-, se considera a 1910 como el año del inicio del movimiento político, campesino y social que reclamaba más democracia, reparto de tierras y derechos laborales.
Nació de la insatisfacción con la política elitista de Porfirio Díaz, que favorecía a los más privilegiados y, aunque el país gozaba de prosperidad económica, los beneficios no alcanzaban a los más pobres.

La revolución contribuyó a formar al México contemporáneo pero, un siglo después, ¿qué queda de aquellas reivindicaciones? ¿Cuál es el balance de lo conseguido y lo pendiente?
SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCIÓN
La presencia de Porfirio Díaz como presidente durante buena parte de fines del siglo XIX y comienzos del XX y el sistema por el cual se elegía entonces al mandatario (sufragio indirecto) despertó los recelos de quienes reclamaban el fin del "Porfiriato" y la celebración de unas elecciones libres mediante sufragio directo y universal, así como poner fin a la reelección presidencial sin límite.
La Constitución de 1917 introdujo el voto universal, y en los años '50 las mujeres vieron reconocido su derecho a votar. Además, en México, a diferencia de otros países de la región como Venezuela, Colombia o Bolivia, no existió una reforma que abriera la puerta a la reelección del mandatario (el presidente tiene como límite un mandato de 6 años). No obstante, notablemente, un sólo partido dominó el país durante siete décadas: el PRI. Además, en otros niveles de gobierno, como el municipal, sí existe la posibilidad de reelección, y algo parecido sucede con los representantes en el Congreso.
"Sí ha habido un debate implícito sobre el tema de la reelección, aunque no tanto a nivel presidencial", explica el historiador Francisco Javier Moreno. "Se sigue discutiendo por ejemplo a nivel de otras organizaciones, como las sindicales, donde algunos líderes llevan décadas al frente de sus organizaciones", cuenta.
¡LA TIERRA PARA EL QUE LA TRABJA!
El movimiento campesino es quizás uno de los más representativos de la Revolución mexicana. Por entonces pedían la expropiación de las tierras y una reforma agraria que beneficiara a los campesinos en detrimento de las grandes familias propietarias.
El reparto agrario se consolidó en los años '30, bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas. Sin embargo, más tarde llegaron reformas que mitigaron aquel proceso revolucionario. La más destacada, bajo el gobierno de Carlos Salinas, cuando se modificó el artículo 27 de la Constitución. Bajo la nueva legislación se acabó con la aspiración (y hasta entonces, mandato constitucional) de dar tierra a todo mexicano que la solicitara.
"La tecnificación de la industria agrícola también trajo un nuevo tipo de propiedad de la tierra -dice Moreno-, a menudo basada en la exportación de productos a otros países, donde millones de campesinos han abandonado los campos para ir a trabajar a Estados Unidos".
ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES
La naciente clase obrera mexicana trabajaba hace 100 años en industrias minera, petrolera o textil a manos de capitales extranjeros. Su revolución, de tinte anarco-sindicalista, exigía un salario mínimo, jornadas menos largas y derecho a organizarse en sindicatos, entre otras reivindicaciones laborales.
Hoy, una comisión nacional es la encargada de fijar los salarios mínimos en el país. A fecha de 2010, estos oscilan de los 54 a los 57 pesos diarios, dependiendo de la zona geográfica. Y el Sistema de Seguridad Social mexicano es uno de los más "vigorosos" de la región en servicios médicos o prestaciones sociales, según Francisco Moreno, profesor de la Universidad de Guadalajara.
Sin embargo, los trabajadores mexicanos enfrentan otros desafíos en un país con un 5.70% de desempleo que tiene firmado un Tratado de Libre Comercio con sus vecinos del norte. "Los sindicatos no son tan combativos como en Europa", dice Moreno. "Y la globalización o la importancia de la economía informal están suponiendo una amenaza a los principios revolucionarios, que no han llegado por igual a todos los estratos de la sociedad", añade.
EDUCACIÓN LAICA, GRATUITA, POPULAR
"Es uno de los puntos donde podríamos ser más optimistas en cuanto a la herencia de la Revolución", opina Moreno.
100 años después de la contienda, México presume de tener la universidad más grande de América Latina, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y casi el 7% del Producto Interior Bruto se dedica a la Educación. Sin embargo, el índice nacional de analfabetismo de la población adulta es aún del 7.4%. Y el propio gobierno mexicano reconoce que siguen existiendo desigualdades regionales, de género y entre grupos sociales en el ámbito de la educación.