domingo, 4 de julio de 2010

El maestro visto por sus alumnos


Para enseñar niños y adolescentes (incluso jóvenes) hay que tener paciencia de santo, quien no la tenga debe cambiarse de ocupación. Maestro no es el sabio, cultileído, enciclopédico, el que hace alarde de su exuberante, mediana o escaso conocimiento, sino aquél que con modestia y habilidad de alfarero educa (moldea, motiva, orienta, conduce) el pensamiento y las actitudes de niños y jóvenes. Previo al Día del Padre encuesté a 51 adolescentes, de 15 años, por qué querían a sus padres. Repetí la estrategia para preguntarles qué le agradecerían a sus profesores por el Día del Maestro.

¿Por qué le agradecerías a tu profesor?
Tiene paciencia para enseñarnos, se esfuerza para que la clase salga bien.
Se pone en nuestro lugar, se acuerda que él también fue alumno alguna vez.
Sin él no habría profesionales.
Me da consejos para ser mejor persona.
Me aguanta las tonterías que hago.
No sólo me enseña, sino es también es mi amigo, está en las buenas y las malas.
Sé leer, escribir, me gusta la lectura y aprendí a opinar.
Es muy amable, no es renegón, no trae sus problemas al aula, ni se paga con nosotros.
No me grita, me corrige con respeto, nunca me insulta, no me agrede ni me castiga.
No se cansa de explicarme cuando no entiendo la clase.
Me enseña valores, aclara mis dudas, corrige mis errores.
Me jala con motivo, no acepta mis excesos, habla como si fuera no de nosotros.
Es comprensivo, tiene tiempo para nosotros, nos hacer reír, no deja mucha tarea.
Es nuestro segundo padre, para quien somos importante.
Es un ejemplo, un líder, es lo máximo, no se cansa de explicarme hasta que yo entienda.
No jala, me apoyan las tareas, me sube puntos, su examen es fácil, me da oportunidades.
Bromea conmigo, intercambia idea, me ayuda en mis problemas, cuenta historias.
Es tolerante, sabio, solidario, puntual, alegre, respetuoso, me da su tiempo extra.
Siempre me espera con una sonrisa, no es renegón, no me aprueba fácilmente
Estos adolecentes expresan gratitud al maestro, que a diario está con ellos, en el aula, en el patio interactuando con libertad, afecto y risa. Sin embargo, hay una visión interesada: el maestro es generoso cuando aprueba y no exige. El maestro es un paradigma de actitud, sabiduría y enseñanza. Un brazo, estimado maestro.
PD
Desde aqui mi agradecimeinto y homenaje a todos los maestros que ajercen esta profesion tan abnegada y dificil y en lo personal mi agradecimeitno a todos mis profesores que me formaron y dieron parte de si para ser lo que soy, algunos que se fueron a la otra vida mis mas eternos homenaje y que desde arriba sigan cultivando y enseñando a todos a los que seguimos aqui en el camino largo de la vida, mi homenaje personal a ellos y a todos los vivos en su dia feliz dia MAESTRO