domingo, 27 de junio de 2010

29 de junioD�A DEL SACRIFICIO DEL MARTIR JOSE OLAYA BALANDRA. VER VIDEOS


Aniversario de la gesta heroica de José Olaya, asesinado por las fuerzas realistas frente a batallón de fusilamiento. Se trata pues de una fecha para reflexionar hasta qué punto los ideales y las grandes aspiraciones forman parte de nuestra vida cotidiana y nos permiten ver el presente y el futuro con otra mirada.
José Silverio Olaya Balandra nació en San Pedro de los Chorrillos, Lima, en 1782. Fue hijo del pescador José Apolinario Olaya, y de la dama chorrillana Melchora Balandra. Desde niño ayudó a sus padres en las faenas de la pesca artesanal, y de adulto decidió dedicarse también a esta actividad.

Olaya perteneció a una familia sencilla y tradicional, de costumbres católicas y con profundo sentimiento patriótico. En ese ambiente familiar creció el mártir, comprometido con los ideales y el amor a la causa de la independencia.
En el año de 1823, la independencia del Perú aún no estaba consolidada, se vivía un caos político y el país no contaba con fuerzas armadas capaces de oponerse a los españoles que luchaban por retomar el control de su antigua colonia.
El 19 de junio de 1823, el ejército realista recuperó el control de la ciudad de Lima, haciendo su ingreso en la capital. El gobierno peruano independentista y el Congreso, se refugiaron en los Castillos del Real Felipe en el Callao.
En este escenario, José Olaya, se presentó ante el ejército patriota para servir de mensajero entre el Callao y los soldados de las fuerzas patriotas ubicados en Lima, lo cual requería recorrer campos y cruzar el mar a nado. Esta delicada misión fue cumplida por Olaya, por algún tiempo, llevando y entregando mensajes de vital importancia.
El 27 de junio de 1823, el Gobernador español en Lima, Don Ramón Rodil ordenó la detención de José Olaya, quien al verse perseguido se deshizo de un importante paquete de correspondencia secreta. Apresado por el ejército realista, fue torturado con el fin de obtener información. Todos los maltratos fueron en vano.
Se le sentencia a muerte por fusilamiento, ante lo cual responde: "si tuviera mil vidas, gustoso las perdería antes de denunciar a los patriotas o traicionar a mi patria".
Finalmente, en la mañana del 29 de junio de 1823 fue fusilado en un pasaje de la Plaza de Armas de Lima que ahora tiene su nombre: Pasaje Olaya.