martes, 18 de mayo de 2010

Un peruano pintó Chile en los inicios de la República.


Un peruano pintó Chile en los inicios de la República.
El prestigioso crítico de arte chileno Justo Pastor Mellado estuvo de paso por Lima y abordó el tema del papel fundacional de José Gil de Castro -pintor peruano- en la historia pictórica del país del sur.
Por: Sergio Llerena

Justo Pastor Mellado es filósofo, curador y crítico de arte; pero sobre todo, un cuestionador del statu quo que gusta de incendiar praderas. Su posición preeminente dentro de la escena artística chilena y sus opiniones peculiares le han valido la fama de personaje polémico. Pastor Mellado acusa de injusta esa reputación ya que su trabajo crítico no lo puede desligar de un seguimiento objetivo de los procesos históricos que, sostiene, están ahí sin que él pueda intervenir en ellos para generar algún punto de vista en particular. De paso por Lima para dictar una serie de conferencias sobre crítica de arte en el Centro Cultural de España, el chileno habló sobre una cuestión que es de interés general en la actualidad, de cara al bicentenario de nuestra independencia: su teoría acerca del origen del arte en la República de Chile, que involucra al pintor peruano del siglo XIX, el mulato José Gil de Castro.
Viaje al origen
Para esclarecer el lugar que ocupamos hoy por hoy, se suele recurrir a los orígenes como el espacio donde se pueden hallar respuestas a cuestiones como la identidad, o explicaciones que apunten a explicar por qué somos lo que somos. El arte chileno, según Pastor, tiene en sus orígenes una cuestión traumática, no aclarada del todo, donde subsisten dudas que el crítico ha buscado despejar. Con su particular estilo incendiario Pastor señala la importancia de un personaje no muy caro a ciertos sectores de la escena artística del país del sur: el pintor José Gil de Castro. Este personaje, hijo libre de esclavos y con formación militar —de hecho fue también cartógrafo militar— nació en Lima en 1785 y cerca a 1808 emigró hacia Santiago de Chile en donde se convirtió en el retratista oficial de las personalidades de la primera generación de patricios criollos.
Rigor histórico
Pastor Mellado asigna el origen del arte republicano chileno a un pintor peruano y además mulato. Esta declaración, lo sabe Pastor, es polémica, pero como siempre se remite al rigor histórico para justificar sus teorías: “Yo sostengo la importancia del mulato Gil de pura maldad, porque lo que conduce la práctica crítica es la maldad sobre la historia. Hay un cuadro en particular que me fascina que es el “Retrato de Ramón Martínez de Luco y Caldera y su hijo Fabián” de 1816. En ese cuadro hay un detalle que es una miniatura, donde aparece el retrato de un mono con navaja frente a un espejo, eso es único. Hay que ver que esa obra está hecha en plena guerra de independencia, por lo tanto en secreto el mulato Gil pinta en una zona de un cuadro algo relacionado a la filiación, donde la navaja es la amenaza de corte con la monarquía española y los criollos son unos “pelos duros” que más bien se parecen a un mono, que, además, son calificados de irresponsables. ¡Y qué más irresponsable que un mono con navaja! Entonces se decía: ¡cómo le vamos a dar a estos republicanos el control del Estado nuevo si son todos unos monos con navaja! El mulato, en el espacio del cuadro, ejerce la crítica política a través de una parodia pictórica”.
Un patriota
El mulato Gil de Castro es, entonces, un insumiso en la pintura; pero su insumisión es enigmática, escondida. El carácter fundacional del mulato, según Pastor Mellado, apunta a que es el único pintor existente en Chile en ese momento y que además es patriota. Por otro lado, influenciado por su oficio de cartógrafo, Gil de Castro se encargó, a través de sus retratos, de hacer una cartografía pictórica de la naciente sociedad republicana chilena. Todas explicaciones de un crítico cuyo oficio se basa en el rigor histórico y la verdad que incomoda.
Oficio responsable
Sobre el estado del arte en Chile, Pastor Mellado sostiene: “El arte chileno está en una situación de haber abandonado el sentido de sus propuestas más radicales, que eran las de servir de plataforma crítica a la impostura política, y hoy día no es más que un insumo decorativo de un discurso políticamente correcto sobre la historia [...] es un arte político decorativo, es altamente atravesado por el conceptualismo, pero uno que se convirtió en ideología oficial”.
En el MALI
Sobre la obra del mulato José Gil de Castro (Lima, 1785 – ca. 1837), el Museo de Arte de Lima (MALI) ha emprendido desde el 2008 un ambicioso proyecto trinacional que cuenta con el apoyo de la Fundación Getty de Los Ángeles e instituciones de Argentina y Chile. La idea es investigar y catalogar la obra del pintor más influyente de la independencia sudamericana con miras al bicentenario. Después de terminada la primera etapa del proyecto —la investigación técnica y documental— el MALI anuncia para fines de agosto un simposio internacional sobre el arte en la época de independencia, con apoyo de la Cooperación Regional para los Países Andinos de la Embajada de Francia y la Embajada de Chile.

fuente: el comercio