sábado, 8 de mayo de 2010

EL DUELO DE VALDELOMAR


Por allá, en 1912, en la UNMSM se daba una disputa entre estudiantes capitalinos y provincianos. Estaba de por medio la presidencia del Centro Universitario y, como cosa natural, en el calor del entusiasmo juvenil cualquier chispa encendía la hoguera y provocaba una explosión de imprevisibles consecuencias.
Por ese tiempo el estudiante Alberto Ulloa Sotomayor es postulado a la presidencia del centro universitario de San Marcos, por el grupo capitalino; mientras que el estudiante Pedro Abraham Valdelomar Pinto es postulado por el grupo de provincianos.
Por cierta carta de Ulloa que los partidarios de Valdelomar consideraron ofensiva se encendió la chispa de pronto y el incendio no tardo en encender los ánimos. Así, pues, Valdelomar copnsideraba ofendido su honor.Así realizaron las reuniones de rigor para ver los asuntos de la disputa y ni lograron ponerse de acuerdo dada la intransigencia de los duelistas. Así pues, pues, acordaron que el asunto se soluciona por vía de las armas (en este caso escogieron el sable).
Se reunieron puntualmente en el lugar previsto ambos contendientes. Nombraron al arbitro y luego ambos duelistas se despojaron de sus prendas de vestir de la cintura para arriba, tomaron con mano firme los filudos y relucientes aceros y esperaron la orden del arbitro.
Se inicio la lucha y Valdelomar y Ulloa empezaron el duelo con las pupilas fulgurantes y chocaron los sables. Estocadas altas, bajas y a los flancos; golpes demandables en un duelo en donde la fuerza se imponía a na torpe técnica.
A los pocos minutos de empezado el lance, Ulloa presentaba un pequeño corte en le antebrazo derecho, del que manaba un hilo se sangre; mientras Valdelomar presentaba una pequeña hematoma sangrante junto al ojo izquierdo. Todo parecía que acabaria en algo mucho mas grave y sangriento de no ser por un golpe fuerte asestado por Valdelomar que Ulloa habilmente contuvo, y, se desprendió la hoja del "Conde de Lemos". Se detuvo de inmediato el combate y, como no había sable de repuesto, los padrinos, de mutuo acuerdo dieron por concluido el duelo.
Tiempo después ambos duelistas se reconciliaron, tanto así que ambos fueron grandes amigos y Ulloa escribía el prologo del "Caballero Carmelo".