jueves, 27 de mayo de 2010

Día Nacional de la Reflexión sobre Desastres


La reducción de riesgos de desastres
31 DE MAYO, fecha en que se conmemora el Día Nacional de la Reflexión sobre Desastres, es oportunidad propicia para reflexionar sobre la urgencia de introducir cambios, acordes con los nuevos conceptos y tendencias internacionales, en la marcha del país hacia la reducción progresiva de la altísima vulnerabilidad que cubre a todo nuestro territorio nacional comprometiendo la vida humana y el patrimonio frente a la ocurrencia de fenómenos, sean naturales o inducidos por el hombre.

31 de mayo de 1970, 3.26 de la tarde: el mundo fue testigo de uno de los peores desastres de la historia de la humanidad. Más de 67 mil personas murieron como consecuencia del terremoto y posterior alud que arrasó la ciudad de Yungay. Las autoridades de esa época sensibilizadas por lo ocurrido crearon dos años después, el 28 de marzo de 1972, el Sistema Nacional de Defensa Civil, con la finalidad de prevenir daños y atender desastres. Los fenómenos naturales, recurrentes en el Perú, han seguido ocasionando incalculables pérdidas de vidas humanas y materiales y daños al medio ambiente. Así, tenemos los fenómenos de El Niño 1982-1983 y 1997-1998; las continuas y permanentes inundaciones por lluvias en todo el territorio nacional; el terremoto y tsunami del sur en junio de 2001; las heladas de 2002, las sequías de los cuatro últimos años; y los terremotos de Lamas y Moquegua de 2005.
Un significativo paso hacia delante a fin de prevenir desastres, lo constituye la reciente Ley Nº 28551 –que establece la obligación de elaborar y presentar planes de contingencia– que genera una efectiva formalización en temas del cumplimiento de las normas de seguridad en la ejecución de operaciones y actividades en instalaciones o recintos. Mucho más relevante lo será la aprobación de la ley que creará, sobre la base del Sistema Nacional de Defensa Civil, el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres. Hoy, el Instituto Nacional de Defensa Civil está terminando la actualización del Plan Nacional de Prevención y Atención de Desastres, con participación multisectorial y multidisciplinaria. De ello surgirán perfeccionadas las estrategias nacionales; las sectoriales y regionales que constituirán insumos valiosos para que la planificación del desarrollo se enriquezca de la experiencia técnica, y se logren priorizar las necesidades y la afectación de recursos para ejecutar proyectos que permitan disminuir la vulnerabilidad. Hoy en día, en pleno proceso electoral, apreciamos que el tema de la prevención de desastres no ocupa espacio alguno en la agenda electoral de ningún partido político. La cruda realidad es que nos preocupamos únicamente cuando la emergencia afecta a nuestros electores y llegan los consabidos pedidos de declaratoria de estado de emergencia, como si ella fuese canal abierto de drenaje de recursos económicos para atender y rehabilitar lo afectado.
La temática de prevención de desastres comporta hoy en día un tema de interés y trascendencia mundial, cuyas medidas en proceso de adopción e implementación por los distintos países no son identificadas como costos financieros, sino como nuevas formas de inversión que forman parte inherentes de las políticas de Estado, con las que se propugna no solamente atender esa “demanda social”, que es cada más visible.
A quienes, por el voto popular, corresponda asumir los niveles de Gobierno y la tarea de prevenir desastres, les manifestamos que para reducir vulnerabilidad en el Perú, para impedir que cada desastre sea un paso atrás en el proceso de desarrollo; resulta de vital importancia que, en calidad de autoridades, y aunque no rinda réditos políticos, se asuma el tema de la prevención de desastres con sensibilidad social, y en el área de sus respectivas competencias actúen con responsabilidad, tomen a conciencia este nuevo reto, que implica fundamentalmente proteger la vida.

fuente: el peruano