martes, 11 de mayo de 2010

Breves historias sobre la perseverancia


“Quien dé lo mejor de sí al hacer las cosas, al final tendrá éxito” 
“Las enseñanzas de Confucio”. (National Palace Museum, Taiwan/Robert Harding Picture Library)
Ran Qiu era un discípulo de Confucio en la antigua China. Un día, Ran Qiu le dijo a Confucio, “Me gusta la filosofía del Maestro, pero no tengo habilidades”.
Confucio pensó un momento y le contestó a su discípulo, “Una persona sin suficiente habilidad se detendrá a mitad de camino, pero tú ni siquiera empezaste. Estás dibujando un círculo en el suelo y encerrándote a ti mismo”.
Liang Qiuju, ministro del estado de Qi del Rey Jinggong (547- 490 a.C.), habló una vez con Yang Yin, reconocido pensador político quien fue consejero de tres emperadores del Estado de Qi.
“Yo no podría alcanzarte en lo que haces ni siquiera al final del día”, reflexionó Liang Qiuju, a lo que Yan Ying le respondió: “Oí que quien dé lo mejor de sí al hacer las cosas, al final tendrá éxito. Una persona que persiste en continuar sin sentirse cansado llegará finalmente a su destino. No hay diferencia entre otros y yo. Yo sólo trato de hacer las cosas sin rendirme. ¿Por qué no podrías alcanzarme?”
Estas dos enseñanzas de los sabios chinos nos dicen que cualquier cosa que uno realice, si uno da lo mejor de sí, con persistencia, e insiste en seguir adelante hacia su destino, será recompensado con tanto como lo que dio. Si uno dibuja un círculo en el suelo y se encierra, entonces nunca obtendrá nada.