miércoles, 28 de abril de 2010

DECAMERON- BOCCACCIO


En general, el nombre de Boccaccio evoca inmediatamente su celebre Decameron, vocablo procedente del griego y que significa "diez días". Son los días que permanecen reunidos siete jóvenes y alegres damas y tres galanes señores que han huido de Florencia, asolada por la peste , haber perdido a todos sus familiares refugiados en un apacible castillo cercano a la ciudad, para olvidar el horror de la situación, se cuentan historias conmovedoras o divertidas, y así, diariamente, cada uno de los personajes allí reunidos cuenta una anécdota.
 tras
La temática de los cien cuentos de los que se compone el Decameron pude muy bien referirse a todos los países y épocas, lo mismo que a rodas las clases sociales. la acción se desarrolla por igual en las chozas de los campesinos que en el palacio de un rey Todo es relatado en ellos con extraordinario sentido de la realidad, pues Boccaccio, es un admirable conocedor de la naturales humana. Desde luego, se trata de una lectura que no puede ponerse en manos de todo el mundo, por ser cuentos de tono inmoral y frívolo, en ellos abundan las situaciones cómicas y los rasgos picantes.
Los cuentos del Decameron insisten con la predileccion especial en las aventuras galantes de sacerdotes, frailes y monjas. Al poner en la picota a miembros indignos de la Iglesia, no tenia Boccaccio  intención alguna de atacar a esta como institucion; por lo demás, los papas y el clero de su época no podían desmentirlo en absoluto.
Nunca se habrá escrito una sátira tan mordaz contra un clero corrompido como en la novela del devoto y honrado judío que se convirtió al cristianismo después de una estancia en Roma, donde fue testigo de la vida escandalosa que llevaban los prelados romanos. "Si tantos sacerdotes-decía- y l el propio jefe de la Iglesia cooperan con todas sus fuerzas para destruir la religión cristiana sin lograr sus malvados designios, sera preciso creer firmemente que esta religiones, en verdad, obra del Espíritu Santo, y aventajaba a todas las demás religiones. Hasta ahora he rehusado con toda mi alma el convertirme, pero nada podrá impedirme en adelante al hacerme cristiano".
Origen de la Novela Moderna
El Decameron hizo de Boccaccio el padre de la novela moderna. Las narraciones de la Edad Media suelen ser ingenuas, apenas otra cosa que simple anécdotas, pero Boccaccio les proporciona una estructura artística, acción viva y dramática y las introduce en la literatura. Y no es solo por su talento de narrador por lo que Boccaccio actuó de precursor en este terreno. Por lo que refiere al contenido de los relatos, desarrollo el cuento medieval con verosimilitud y cohesión sicológica. Así como Dante fuera padre de la poesía italiana, Boccaccio fue el creador de la prosa en su país; manejado por el, el toscano se convirtió en un medio de expresión capaz de desarrollar cualquier idea y describir cualquier ambiente, adaptado para manifestar tanto una sorprendente situación trágica como la burla mas impertinente.
No obstante, Boccaccio no dedico sus horas la poesías y al amor: compartia la pasión de Petrarca por la Antiguedad y se entrego con ardor a su labor de humanista. Se dedico a ellos, aun mas a su regreso a Florencia, en 1349; de poeta se transformo en sabio, poniendo freno a su desbordante imaginacion, y se aplico con singular entusiasmo al estudio del griego, lengua que fuera de las fronteras del imperio romano de Oriente había caído en desuso.
A los sesenta años, nombrado profesor de la Universidad de Florencia, Boccaccio sus explicaciones sobre el Infierno de Dante, pero una penosa enfermedad lo obligo a interrumpir sus trabajos. La noticia de su muerte de su amigo Petrarca fue para el un golpe sensible; "Llore toda la noche-escribía al amigo que le comunico tan triste noticia-, y no es el, el mejor de todos los hombres, a quien lloro, ahora que se ha librado de todas las miserias terrenas y ha encontrado el camino hacia el padre celestial, sin o a mi mismo y a sus demás amigos, que quedamos solos y abandonados en las agitadas riberas de la vida".
Al año siguiente (1375), Boccaccio siguió a su amigo a la tumba. No se caso nunca y, por lo tanto, no dejaba herederos. Sus hijos naturales habían muerto todos antes que su padre.