martes, 20 de abril de 2010

ANECDOTA RICARDO PALMA



ANÉCDOTA DE DON RICARDO PALMA !!!
Corría el año de 1892 y Don Ricardo Palma fue nombrado, por el gobierno de ese entonces, como Delegado del Perú al Congreso Internacional de Americanistas que se realizaba en Madrid, España. Nuestro tradicionista viajó con su hijo menor, Ricardito, quien tenía 10 años de edad. En Madrid, los homenajes que recibió nuestro tradicionista fueron muchos, tanto de los centros culturales, sociales como políticos, incluyendo a la Real Academia de la Lengua de la cual era miembro.
Lo que llamó mucho la atención fue que a todas las reuniones a las cuales fue invitado, siempre asistía acompañado de su hijo.
En todo Madrid se comentaba ese caminar inseparable de Don Ricardo Palma con su hijo, a todo lugar y a toda hora, que días antes de su regreso al Perú un grupo de miembros de la Real Academia de la Lengua deciden jugarle una broma y ponerlo en aprieto, para lo cual le organizan una fiesta de despedida y en la esquela de invitación que le hacen llegar escriben: "Al Señor Don Ricardo Palma"; poniendo debajo de ello con mayúsculas y entre paréntesis "¡SIN HIJO!".

Cuando nuestro tradicionista leyó la invitación, se la guardó y no le dijo nada a su hijo para no ponerlo triste. Como nuestro ilustre limeño era una persona muy observadora también, se había dado cuenta del espíritu católico que predominada en los españoles quienes tenían la costumbre de invocar a la Santísima Trinidad al presentarse en toda casa y reunión, diciendo: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Así que la chispa, innata en él, le vino recordando aquello que podría servirle para solucionar el problema de lo que le habían puesto en la esquela de invitación.
Llegó el momento en que había que asistir a la fiesta y nuestro tradicionista se dirigió a ella llevando a su hijo de la mano. Al llegar a la casa donde se realizaría la reunión, le pidió a Ricardito que se escondiera detrás de una mampara de la antesala diciéndole:
-"Quédate aquí, hijito, y no te muevas hasta que yo te llame, no tengas miedo que va a ser muy pronto".
El tradicionista hizo un ingreso apresurado al salón, donde los miembros de la Real Academia de la Lengua y demás invitados lo esperaban, y los saludo diciendo pausadamente:
-"Muy buenas ténganlas ustedes, muy señores míos, y que sea En el nombre del Padre.......y del Espíritu Santo".
Los académicos pensando que le habían cazado una falla al tradicionista, le replicaron al unísono:
-"Cómo es eso Señor Don Ricardo, ¿qué ha hecho usted del Hijo?".
Y el gran tradicionista, más pícaro y vivaz que todos ellos, gritó alegremente:
-"Ricardito, ven hijo, entra, que te reclaman".
Así que Ricardito sin esperar otro llamado se puso, de un salto, en medio del salón. A los académicos no les quedó otra cosa que ponerse a reír al darse cuenta la manera ingeniosa con la cual nuestro tradicionista les devolvió la broma que pretendieron gastarle con la esquelita de invitación.
P.D.
Anécdota extraída del libro "La Lima Criolla de 1900"
de Eudocio Carrera Vergara, edición corregida y aumentada,
Lima 1954.